👩‍🏫 Cómo formar al claustro en AjeBótica sin morir en el intento

En un claustro de hace unos cursos, una compañera levantó la mano y dijo en voz alta lo que muchos pensaban: «la idea del ajedrez me gusta, pero yo no sé jugar». Es la objeción más honesta que he escuchado nunca y, durante un tiempo, también la que más me frenó.

He ido aprendiendo que formar al claustro en AjeBótica no consiste en convertir a nadie en jugador, sino en quitar miedo y repartir herramientas. Y que la formación que aguanta es corta, dentro del horario y con material listo para usar.

Reunión de claustro con tableros de ajedrez sobre la mesa

🧱 El malentendido de partida

Cuando decimos «formación en ajedrez», el compañero imagina aperturas, notación y finales de torre. Y no es eso lo que necesita. Lo que necesita es conducir una sesión con su grupo, que es una competencia que ya tiene de sobra.

  • Montar la posición inicial y explicar dos o tres piezas. Nada más, para empezar.
  • Tener un guion de sesión con inicio, reto y cierre.
  • Saber qué mirar mientras el alumnado juega.
  • Poder decir «no lo sé, vamos a averiguarlo» sin sentirse mal.

Cuando el listón se coloca ahí, casi todo el mundo se apunta.

⏱ Veinte minutos, dentro del horario

Los cursos largos de tarde tienen su sitio, pero no sostienen un proyecto de centro. A mí me funcionan las microformaciones de veinte minutos aprovechando estructuras que ya existen: las reuniones de ciclo y la comisión de coordinación pedagógica, órganos regulados por el Decreto 81/2010, de 8 de julio y la Orden de 9 de octubre de 2013 que lo desarrolla. No hay que inventar nada: hay que ocupar bien lo que ya está convocado.

  • Una microformación al mes, siempre en el mismo punto del orden del día.
  • Un solo contenido por sesión. Uno.
  • Se juega, se prueba y se sale con algo hecho, no con apuntes.

🤝 La primera sesión: que jueguen los adultos

La primera formación no la doy: la jugamos. Partidas solo con peones, por parejas, diez minutos, y después una conversación sobre lo que ha pasado en la mesa.

Sale exactamente lo mismo que sale en clase: prisa por mover, nervios, ganas de ganar a la persona de al lado. Y sale el argumento que ninguna presentación consigue: esto engancha, y engancha a cualquiera.

🎒 La mochila mínima

El enemigo de toda formación es el lunes siguiente. Si el compañero tiene que preparar la sesión desde cero, no la hará. Por eso lo que entrego es material cerrado:

  • Seis sesiones escritas, con materiales y tiempos, listas para llevar al aula.
  • Una hoja de observación de una sola cara.
  • Un banco de retos por ciclo, cada reto en un folio.
  • Un lugar común donde cada cual deja lo que va creando.

🌱 Con quien no quiere, no se insiste

Hay compañeros que no van a dar ajedrez, y no pasa nada. Forzar solo produce sesiones tristes. Lo que hago es ofrecer papeles distintos: llevar el registro fotográfico, montar el panel del pasillo, coordinar el torneo, encargarse de la comunicación con las familias.

El proyecto crece por contagio, nunca por decreto interno. Cuando un grupo lo pasa bien, el aula de al lado acaba preguntando.

🎯 Para empezar el lunes

Pide quince minutos en la próxima reunión de ciclo, lleva dos tableros y juega con tus compañeras y compañeros una partida solo con peones. No expliques el proyecto: hazlo jugar.

Nadie defiende un proyecto que no ha jugado.

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Partida de Ajedrez Dinámica

🗂️ El portfolio del proyecto: documentar para mejorar

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