Cada agosto hago lo mismo: abro un calendario en blanco y, antes de escribir ninguna sesión, marco lo que no se va a mover. Festivos, evaluaciones, semanas de actos del centro. Lo que queda libre es el curso real, y casi siempre es bastante menos de lo que uno imagina en julio.
Planificar AjeBótica por trimestres no es rellenar semanas. Es decidir qué tiene que haber pasado al final de cada trimestre y dejar el resto con holgura. Así lo organizo.
🧱 Primero, lo que no se mueve
Antes de repartir contenidos marco tres tipos de semanas en el calendario:
- Semanas perdidas. Las de evaluación, las de festivales, las de salidas. No se programa nada nuevo en ellas.
- Semanas de repaso. Una al final de cada trimestre. Si todo va bien, sirve para jugar; si va mal, para recuperar.
- Semanas colchón. Dos o tres repartidas por el trimestre. Siempre hay un imprevisto que se come una sesión.
Con eso tachado, un trimestre de trece semanas se queda en nueve o diez útiles. Planifico sobre esas, no sobre trece.
🍂 Primer trimestre: el grupo y las reglas
El objetivo no es que jueguen bien, sino que sepan estar alrededor de un tablero. Movimiento de las piezas, normas de la sesión, turnos, cómo se gana y cómo se pierde. Al final del trimestre quiero ver partidas completas, aunque sean torpes, y un grupo que se organiza solo al entrar.
❄️ Segundo trimestre: pensar antes de mover
Con las reglas asentadas entra la estrategia sencilla: amenazas, piezas indefensas, cambios que convienen y cambios que no. Es el trimestre en el que más se nota la transferencia a otras áreas, y por eso es el que más coordinación pide con el resto del equipo docente.
🌼 Tercer trimestre: enseñar lo aprendido
Es el momento de que el alumnado explique, organice y enseñe: parejas de mayores con pequeños, retos preparados por el propio grupo, una jornada abierta si el centro la tiene prevista. Menos contenido nuevo y más uso de lo que ya saben.
📝 La planificación anual cabe en una hoja
Mi planificación anual de AjeBótica ocupa una cara de folio: tres columnas, una por trimestre, con tres o cuatro líneas cada una. Si ocupa más, nadie la mira en febrero. El detalle de cada sesión va en otro sitio; la hoja anual solo responde a una pregunta: ¿qué tiene que haber pasado al llegar aquí?
🔄 Revisar sin rehacer
Al final de cada trimestre dedico veinte minutos a comparar lo que escribí con lo que ha pasado. No reescribo la planificación entera: ajusto solo el trimestre siguiente. Si el grupo va más lento, recorto contenido; si va más rápido, no añado temas nuevos, profundizo en los que ya hay. Y anoto en una esquina de la hoja qué semana se perdió y por qué, porque el curso que viene probablemente se perderá la misma.
👥 Compartirla con el equipo
La hoja anual no es solo para mí. La dejo en la carpeta del ciclo para que el resto del equipo sepa en qué momento está cada grupo. Así, cuando en Matemáticas aparece una idea de estrategia, el tutor o la tutora sabe si el grupo ya la ha visto en el tablero y puede nombrarla en voz alta.
🎯 Para empezar el lunes
Coge el calendario escolar y tacha primero las semanas que no son tuyas. Después escribe una sola frase por trimestre con lo que quieres ver al final. No planifiques ninguna sesión hasta tener esas tres frases.
Un curso bien planificado no es el que tiene todas las semanas llenas, sino el que aguanta que se caigan dos.
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