🙏 Cierre de curso: lo que el tablero nos deja

La última sesión del curso siempre tiene algo raro. El aula está medio desmontada, hay cajas por el suelo y los tableros salen por última vez. Alguien pregunta si el año que viene seguiremos y yo contesto que sí sin estar del todo seguro, como cada junio.

Esta entrada no es un resumen de logros. Es un balance de curso escrito con la calma de quien ya no tiene que convencer a nadie: qué ha salido, qué se ha caído por el camino y qué me llevo yo del tablero este año.

Tableros recogidos en el aula al terminar el curso escolar

🌱 Lo que ha ido bien

Prefiero contarlo pequeño, porque así es como ha ocurrido:

  • Las sesiones se mantuvieron en su franja casi todo el curso, que era el objetivo más difícil de todos.
  • El alumnado que llegó sin saber mover terminó jugando partidas completas sin pedir ayuda.
  • Hubo grupos que resolvían sus conflictos de tablero sin llamarme. Hace unos cursos eso no pasaba.
  • Alguna compañera que no jugaba al ajedrez se animó a dar sesiones. Es lo que más valor tiene de toda la lista.

🪨 Lo que no ha salido

Y ahora la otra mitad, que es la que suele faltar en las memorias:

  • Perdimos sesiones enteras por actividades que se cruzaron. Algunas eran inevitables; otras fueron mala planificación mía.
  • La parte de robótica estuvo parada semanas por material averiado que tardé demasiado en reponer.
  • Hubo alumnado que se descolgó y no lo detecté a tiempo. Lo vi en primavera, cuando ya llevaba meses fuera.
  • Las familias que menos pisan el centro siguieron siendo las que menos vinieron a lo nuestro.

🧑‍🏫 Lo que he aprendido de mis propios errores

El error que más me ha enseñado ha sido de exceso: quise abrir demasiadas líneas a la vez. Arrancamos bien y llegamos a marzo con tres cosas a medias en lugar de una entera y sólida.

La segunda lección es más incómoda. Cuando algo funciona, tiendo a contarlo en reuniones antes de haberlo consolidado. Explicarlo pronto no lo hace más firme; a veces incluso lo estropea, porque genera expectativas que después hay que sostener con el material y el tiempo de siempre.

📦 Lo que dejo preparado antes de irme

Junio es el único mes en que el curso se ve entero. Aprovecharlo cuesta una tarde y ahorra un septiembre:

  • La caja de material revisada, con una nota dentro de lo que falta comprar.
  • El calendario del curso siguiente con la franja horaria ya marcada, aunque después haya que moverla.
  • Las tres propuestas de mejora escritas en la memoria, no en mi cabeza.
  • Un correo pendiente de enviar en septiembre a quien se incorpora al centro, ya redactado.

🗣️ El ritual de la última sesión

No hacemos torneo ni entregamos nada. Hacemos algo más corto: colocamos los tableros en círculo y cada uno cuenta una jugada suya del curso, entendida en sentido amplio. Puede ser una partida, puede ser el día que ayudó a alguien a colocar las piezas.

Escuchando eso me entero de cosas que no había visto en nueve meses. Y sirve para cerrar bien, que en junio no es un detalle menor.

📌 Para llevarse

Antes de irte de vacaciones, escribe media página con tres apartados: lo que mantendrías igual, lo que quitarías y lo único que añadirías. En septiembre esa media página vale más que cualquier propósito de agosto. Escríbela ahora, que ahora te acuerdas.

Un curso no se mide por lo que se enseñó, sino por lo que quedó en pie.

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