🕊️ Día de la Paz: partidas cooperativas donde nadie pierde

Cada 30 de enero pasa en muchos centros lo mismo: palomas de papel, una canción en el patio, la foto para la web y, al día siguiente, exactamente los mismos conflictos de siempre. No lo digo desde fuera: durante bastantes cursos mi aportación al Día de la Paz fue un mural muy bonito y poco más.

Si además trabajas con ajedrez, aparece una objeción incómoda que alguien te va a soltar: el ajedrez es un juego de conflicto. Se ataca, se captura y se acorrala a un rey. Este año lo hemos aprovechado justo por ahí, con un trabajo de lenguaje y tres formatos de partida en los que el objetivo es compartido.

Alumnado resolviendo una partida cooperativa en el Día de la Paz

♟️ No pienso fingir que el ajedrez es pacifista

Es un juego de conflicto, y ahí está buena parte de su valor educativo. Lo interesante no es que no haya enfrentamiento, sino que el enfrentamiento está domesticado: hay turnos, las reglas son idénticas para los dos, existe un final y nadie sale dañado. Explicado así, el alumnado entiende de qué va la convivencia mucho mejor que con una paloma recortada.

Por eso la jornada empieza con una tarea de vocabulario. Escribimos en la pizarra expresiones que usamos sin pensar y buscamos entre todos cómo decirlas mejor:

  • «Le he matado la torre» pasa a ser «he capturado la torre».
  • «Te voy a machacar» pasa a ser «voy a intentar ganarte».
  • «Eres malísimo» no tiene sustituto: se retira y ya está.

🤝 Tres partidas en las que nadie pierde

Las uso en la semana del 30 de enero, aunque funcionan todo el curso. Las tres comparten la misma trampa buena: el objetivo solo se consigue entre dos.

  • Tablas buscadas. Posición de rey y torre contra rey. El objetivo compartido no es dar mate, sino llegar a rey ahogado. Para conseguirlo hay que hablar, contar casillas y frenar la prisa de quien lleva la torre. De regalo se entiende qué es el ahogado, que es de las cosas que peor se explican en abstracto.
  • El problema compartido. Un mate en dos sobre la mesa y los dos jugando del mismo lado. Regla única: quien encuentra la solución no puede mover, tiene que conseguir que su pareja la vea. Ahí se distingue a quien resuelve de quien explica.
  • Partida a cuatro manos. Dos parejas y un tablero. Cada pareja dispone de un minuto para acordar la jugada y de una frase para justificarla. El conflicto se traslada del tablero a la negociación, que es justamente donde quiero enseñar.

🗣️ El minuto de después

Ninguno de los tres formatos sirve de nada si se acaba y se recoge el material. Dedicamos un minuto, con cronómetro, a dos preguntas: «¿en qué momento os habéis atascado?» y «¿qué hizo tu pareja para desatascarlo?». La segunda es la difícil, porque obliga a reconocer en voz alta algo que ha hecho bien otra persona. Cuesta mucho más de lo que parece, y es exactamente la habilidad que luego aparece o no aparece en el patio.

🕊️ Cómo montamos la jornada

Nada de acto único de dos horas. Estaciones de quince minutos en el patio, parejas de niveles distintos y el alumnado de sexto haciendo de árbitro y de explicador. Cada estación es uno de los tres formatos y en la última se escribe: una sola frase por pareja sobre cómo han resuelto un desacuerdo. Esas frases son las que se cuelgan.

✋ Lo que ya no hago

  • Leer un manifiesto redactado por adultos que el alumnado no ha escrito ni entiende del todo.
  • Montar el mural el mismo día y retirarlo el 1 de febrero. Ahora se queda en el rincón de ajedrez todo el curso.
  • Tratar la jornada como algo aparte. Si el 30 de enero no se parece a lo que hacemos un martes de noviembre, es teatro.

🎯 Para empezar el lunes

Coloca la posición de rey y torre contra rey en un tablero por parejas y da una sola consigna: quiero que consigáis un ahogado entre los dos. Media hora. No necesitas nada más para tener un Día de la Paz con contenido.

La paz no es que no haya conflicto: es saber jugarlo sin hacer daño.

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