Septiembre siempre llega con la misma mezcla de ilusión y vértigo. Tenemos las ideas frescas, el aula vacía y la sensación de que este año sí vamos a hacerlo mejor. Y luego llega octubre, llegan las reuniones, y el proyecto que iba a transformar el centro se queda en una actividad suelta de los viernes.
Después de varios cursos poniendo en marcha AjeB贸tica en el CEIP La Vega, he aprendido que la diferencia no está en la ilusión de septiembre, sino en cómo se usan las cuatro primeras semanas. Esta es la hoja de ruta que sigo.
馃棑️ Semana 1: acuerdos antes que actividades
La tentación es empezar jugando. Mi consejo: no lo hagas todavía. Dedica la primera semana a cerrar tres decisiones con el equipo docente:
- Cuándo. Franja fija y protegida en el horario. Media hora semanal sostenida vale más que dos horas esporádicas.
- Quién. Un responsable por nivel, no una sola persona heroica. Los proyectos que dependen de alguien concreto se caen cuando esa persona se va.
- Para qué. Dos o tres finalidades escritas en una frase cada una. Si no cabe en una frase, todavía no está clara.
馃О Semana 2: espacios y materiales
Antes de que entre el alumnado conviene hacer un inventario honesto. No hace falta mucho, pero sí que esté disponible:
- Tableros suficientes para trabajar por parejas (uno cada dos alumnos y alumnas).
- Un rincón fijo y visible en el aula, aunque sea pequeño.
- El material de robótica revisado y con pilas cargadas. Parece una tontería: no lo es.
- Un panel de aula donde colgar retos, posiciones y producciones del alumnado.
馃懃 Semana 3: el alumnado entra en juego
Ahora sí. La tercera semana empezamos, pero empezamos por lo social, no por las reglas. Primeras sesiones cortas, en parejas, con juegos de una sola pieza y mucha conversación. El objetivo no es que sepan mover: es que quieran volver.
Aquí introduzco también el lenguaje que usaremos todo el curso: plan, amenaza, defensa, error, revisión. Cuando el vocabulario se instala pronto, el pensamiento estratégico llega solo.
馃搱 Semana 4: primeras evidencias
Cerramos septiembre recogiendo algo tangible. No una prueba: una evidencia. Puede ser una foto de una posición resuelta en grupo, una frase de cada niño sobre qué le ha costado, o un mini-diario de partida. Sirve para tres cosas:
- Tener un punto de partida real con el que comparar en junio.
- Enseñar al claustro que el proyecto produce algo, no solo ruido y entusiasmo.
- Detectar pronto quién se está quedando fuera.
✅ Tres errores que ya no cometo
- Empezar por el reglamento completo. Aburre y expulsa. Una pieza cada vez.
- Montar el torneo en octubre. Demasiado pronto: la competición sin base técnica frustra.
- No escribirlo en ningún sitio. Lo que no está en los documentos del centro desaparece en cuanto cambia el claustro.
馃幆 Para empezar el lunes
Si solo puedes hacer una cosa esta semana, haz esta: bloquea la franja horaria y díselo al equipo. Todo lo demás se construye encima de esa decisión.
Curso nuevo, tablero limpio. Nos vemos en la próxima jugada.
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