La vuelta del recreo es uno de los momentos más difíciles del día. Entran sudados, discutiendo un gol, con la cabeza todavía en el patio. Durante años intenté empezar la clase directamente, y perdía los primeros quince minutos en calmar al grupo.
Hace dos cursos probé algo distinto: diez minutos de problema de ajedrez, siempre igual y siempre en silencio. No lo planteé como una actividad de ajedrez, sino como una rutina de transición. Y como rutina funciona.
🔁 Cómo es la rutina
- El problema está en la pizarra antes de que entren. Una posición sencilla y una pregunta: «juegan blancas, ¿qué harías?».
- Se resuelve en silencio y en el cuaderno. Nada de tableros ni piezas: solo mirar y escribir la jugada.
- A los diez minutos, dos respuestas en voz alta. Se comentan en un minuto y empieza la clase.
🧩 Qué problema elegir
La clave es que sea fácil. No quiero que se atasquen, quiero que se concentren. Un mate en una jugada, una pieza que se puede capturar gratis, una amenaza que hay que ver. Si más de la mitad del grupo no encuentra la solución, el problema era demasiado difícil y al día siguiente pongo uno más sencillo.
📆 Una semana tipo
Para no repetir siempre el mismo tipo de problema, cada día tiene el suyo: el lunes, un mate en una jugada; el martes, una pieza que se puede capturar; el miércoles, una defensa; el jueves, un recorrido del caballo; el viernes, el problema lo propone un alumno o una alumna. La estructura es fija; el contenido cambia.
📏 Lo que no prometo
No voy a decir que esta rutina mejora la atención del alumnado, porque no lo he medido y no me corresponde afirmarlo. Lo que sí puedo contar es lo que veo: la clase empieza antes y con menos tensión. Y eso, un martes a las doce, ya es mucho.
🧑🏫 Para quien no enseña ajedrez
La rutina funciona también con grupos que no saben jugar, cambiando el tipo de problema: laberintos en cuadrícula, recorridos de una pieza, series de casillas. Lo importante no es el ajedrez, sino que la tarea sea breve, individual, silenciosa y siempre en el mismo momento. Algunos compañeros del centro la han adaptado a sus áreas.
⚠️ Dos errores que cometí
- Convertirla en competición. Premiar al más rápido rompía el silencio en cuanto alguien encontraba la respuesta.
- Alargarla. Quince minutos es demasiado: a los diez ya hay quien ha terminado y empieza a molestar.
🎯 Para empezar el lunes
Busca cinco problemas muy fáciles, uno para cada día de la semana, y ponlos en la pizarra antes de que vuelvan del recreo. Mantén la rutina dos semanas exactamente igual antes de decidir si te sirve.
A veces lo que un grupo necesita para empezar no es una norma más, sino un problema pequeño que pensar en silencio.
0 Comentarios