Busca la foto del último torneo de tu centro y ponte a contar. No hace falta más diagnóstico. La primera vez que lo hice me llevé un disgusto: el club del recreo había arrancado en octubre bastante repartido y en febrero era, en la práctica, un grupo de niños.
El 8 de marzo se presta a los discursos, y los discursos aquí sirven de poco. Lo que ha movido algo en mi centro son decisiones de organización bastante aburridas: cómo se reparten las plazas, en qué franja se juega y quién elige con quién.
馃敘 Cuenta antes de opinar
Tres datos que puedes tener esta misma semana, sin encuestas ni formularios:
- Quiénes se apuntaron en octubre y quiénes siguen viniendo ahora.
- Cuántas mesas del rincón ocupan unas y otros un martes cualquiera.
- Cuántas veces ha arbitrado o ha explicado una jugada delante del grupo cada cual.
El tercero es el que más me enseñó. La participación no consiste solo en estar: consiste en quién habla, quién decide y quién ocupa el espacio.
馃毆 Por qué se van
No tengo una respuesta cerrada y desconfío de quien la tenga. Preguntando a las propias alumnas, lo que he ido viendo apunta a cuatro cosas:
- El recreo es territorio en disputa. Si el club solo existe en el recreo, compite con todo lo demás y no compite igual para todo el mundo.
- El club se convierte pronto en el sitio de quienes ya saben, y quienes ya saben suelen ser quienes jugaban en casa.
- El tono. Cuando la conversación dominante es quién ha ganado a quién, buena parte del grupo se baja del carro.
- La pareja fija. Si cada cual elige siempre con quién juega, el grupo se ordena solo y quien se queda sin pareja desaparece.
馃О Lo que sí me ha funcionado
- Ajedrez en horario de aula, no solo en el recreo. Es la medida con más efecto y también la que más cuesta negociar en el claustro.
- Sorteo de parejas. Cada sesión, tarjetas y a jugar con quien toque. Al principio hay protestas; a las tres semanas se acabaron.
- Torneos por equipos mixtos en los que puntúa el conjunto. Cambia por completo el tipo de conversación durante la ronda.
- Roles rotatorios de arbitraje y análisis, con la misma consideración que jugar. Si arbitrar es un castigo, ya hemos empezado mal.
❌ Lo que no me funcionó
Monté un grupo solo para chicas pensando que sería un espacio tranquilo donde arrancar. Algunas volvieron, es cierto. Pero se instaló una idea peor: que aquel era el grupo de prácticas y el otro seguía siendo el club de verdad. No lo repetí. Prefiero cuidar mucho el grupo mixto antes que fabricar uno paralelo, aunque entiendo perfectamente a quien lo intente en otro contexto.
馃憫 Referentes con criterio
Vera Menchik, Judit Polgár o Hou Yifan no se cuelgan en un mural el 8 de marzo para descolgarlas el día 9. Aparecen cuando toca: al hablar de una apertura, al comentar una partida, al poner nombre a los equipos del torneo. Un referente sirve cuando resulta normal, no cuando se presenta como excepción.
馃幆 Para empezar el lunes
Introduce el sorteo de parejas en tu próxima sesión. Una sola medida, cinco minutos de preparación, y observa durante el mes siguiente quién juega con quién.
Lo que decide quién juega no es el mural: es el horario.
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